Vivimos rodeados de cosas materiales, de emociones, sentimientos, apariencias, miedos, sufrimientos y alegrías,¿ pero en Verdad sabemos que es todo esto…?.

Nos creemos dueños y señores de ideas, conceptos, creencias, dudas, incertidumbres, personas, ilusiones , apariencias, propiedades, poder, pero, todo esto nos resta libertad, poder de decisión, apoderandose de la voluntad para decidir y vivir. Creamos hábitos, dependencias, costumbres y apego a todo lo que nos rodea, imaginamos y pensamos, asumiendo-lo como parte de nosotros mismos y de nuestra vida, nada más lejos de la Verdad…, no somos todo esto, lo que en verdad somos, tenemos que buscarlo desde el interior, hay está toda la fuerza, la voluntad y el amor que somos sin disfraces, ni mentiras piadosas…

El apego, el habito es la Causa de muchos males, sufrimientos, dolores y enfermedades, es un dolor inconsciente o consciente, un control para tener seguridad y confort.
Apego es sinónimo de Olvido de lo que somos, es no conocer tu inmensidad, no conocer tu esencia, ni tu ser, es no reconocerte más allá de las apariencias y sentirte dividido y separado de todo y de todos.


La vida jamás puede controlarse, no se puede ser vivida desde el apego y el miedo, la vida no sabe de apegos o seguridades, la vida no conoce a nadie, ella no entiende de apegos, no entiende de deseos egoístas, no entiende de preferencias, de favoritismo, miedo, ni de dualidad…

                                                                                                             
La vida es plena libertad de decisión y el hombre no puede ser libre desde los apegos. Cuando estamos rodeados de apegos, hemos optado por la desvalorización, por la falta de autoestima, por un desconocimiento profundo de nuestro valor, voluntad, valía y fuerza; asumimos los apegos y le entregamos nuestra libertad, entregamos el poder a las adicciones, situaciones, dolores, creencias, leyes, dudas, personas, al poder, acciones, reacciones y a todo aquello exterior a nosotros y a nuestra verdad… Olvidamos quienes eramos y para que estábamos aquí.


El apego es la consecuencia del Olvido de quienes somos, el olvido nos arrastró al apego, a la idea de seguridad y confort, es causa de sufrimiento, de ignorancia, manipulación y mentira…
El olvido generó el sentimiento de inferioridad, de incapacidad, miedo, culpa y separación…

                                                            

Olvidamos quienes somos, nos educaron creyendo que lo principal y fundamental eran los demás, que necesitábamos aprobación, ayuda y leyes para gobernarnos, que los otros tenían la razón, el poder y la verdad,  y que si no actuábamos de cierta manera seriamos abandonados, despreciados y  marginados.

Nadie nos puede abandonar y no podemos abandonar nada ni nadie, porque nada ni nadie nos pertenece, con nada nacemos y con nada nos vamos, sólo nos pertenece nuestra vida y lo que hacemos con ella, desde ahí nos somos seres empoderados, creadores y divinos… El amor por nosotros mismos es la llave… que abre la puerta del olvido, la ignorancia y la propia desvalorización, cuando nos reconocemos detrás de cada situación como la entidad que elige, decide y que recuerda quién es…, más allá de un nombre, una persona e incluso de su propia vida…


Somos el centro de la rueda, de la rueda de la vida, no debe de existir ningún posicionamiento de la conciencia. .. Cuando nos posicionamos en un punto de la rueda, cuando nos identificamos con un lugar, una situación, experiencia o hecho, nos creemos separados y divididos y estamos sujetos a pérdidas y  ganancias…

El apego es consecuencia de la conciencia de pérdida y ganancia, de separación y división, nos sentimos  separados y divididos de nosotros mismos…, somos una multitud de aspectos divididos provocando conflicto, división y comparación con los demás al sentirnos diferentes,  juzgamos y calificamos, valoramos y dividimos siempre, una y otra vez, y otra vez.


Cuando recordamos quienes somos, cuando dejamos atrás nuestra ignorancia, cuando volvemos a reconocernos, a recordar nuestro origen, cuando dejamos de sentirnos divididos, separados en nuestra conciencia, en nuestro vivir y sentir, entonces, los apegos desaparecen, las diferencias se desvanecen, los opuestos se acercan, las dudas se evaporan, los miedos se transforman en confianza…
El apego es  la carencia del amor por nosotros mismos, la necesidad y añoranza de la Fuente de la que provenimos y que no conoce  división,  aislamiento, ni  soledad…