Los dos extremos de una cuerda llevan el mismo camino, pero distinto sentido, pero, en algun punto se encontraran; los opuestos en verdad se complementan, nuestro trabajo es transgredirlos, ir más allá de ellos, de los  conceptos divisionistas y segregacionista…
Si somos capaces de invertir estos conceptos, de traspasar estas barreras, alcanzariamos el centro y la unión de todo…


El bien y el mal, la luz y la oscuridad, el día y la noche, blanco y negro, bueno y malo, amor y odio, guerra y paz, todo esto no es más que la otra cara de la misma moneda, pero el mismo camino en diferente dirección…, para que exista un cara de la moneda debe de haber dos, por tanto, para conocer la luz debemos conocer la oscuridad, el bien sabe de la existencia del mal.


Los opuestos se atraen, es la ley de atracción en la polaridad, para traspasarla hay que reconocer y estar en el centro de todo, debemos pasar a través de la oscuridad, debemos reconocer este juego en nuestro interior, para después aplicarlo en el exterior.

Toda dualidad y oposición nace primero desde dentro, desde el conflicto interno entre la personalidad ( ego ) y nuestro centro corazón, nuestra sabiduría más profunda que nos conecta con nuestro verdadero Ser y donde no existe oscuridad sino la Verdad de nuestra Esencia…


Cuando escuchamos desde nuestro corazón, cuando atendemos las necesidades de nuestro interior, empezamos a colocarnos en el centro de toda circunstancia, hecho o vida, entonces, nada nos puede provocar, nada nos puede llevar al conflicto, la culpa, la rabia y el desorden porque no somos nada de esas circunstancias o hechos, sino que nos vemos, sentimos  y vivimos desde la conciencia de quienes Somos en profundidad, no en apariencias o en la personalidad…                                                 

 Nos dejamos arrastrar por las historias, el miedo a sufrir, la culpa, la personalidad, llevándonos a un lugar de enfrentamiento continuo, de conflicto y de elección entre lo que nos dicen los demás y lo que sentimos, así perdimos nuestra  autonomía y voluntad, llevándonos a un lugar donde no somos autores de nuestras vidas. Crecimos y evolucionamos desde el control,  el miedo, la rivalidad, la competencia, la duda y la idea de seguridad, pero ada en esta dimensión es seguro, nada en esta vida es lo que aparenta, nada es estático, ni inmóvil. Todo está sujeto a variaciones, a movimientos y cambios, por tanto cada movimiento en nuestra vida genera oscilaciones y variantes que debemos asumir y enfrentarlos siempre desde el auto-conocimiento, la observación, la tranquilidad y la confianza.

Debemos colocarnos en ese espacio donde no hay conflicto o lucha interna y donde somos conscientes y veraces con nuestro ser, todo opuesto busca su complemento, toda diferencia busca su aceptación, toda guerra busca la paz, todo odio busca encontrar el amor…

Nada es tan real como el amor, cuando vives, sientes y actúas desde el corazón, desde esa parte de ti que no conoce de leyes, miedo,culpa, deberes, sino que amas a todo. Entonces, ese amor te coloca en ese espacio sin conflicto, lucha, en ese lugar que no sabe de obligaciones, sino de servicio a sí mismo y a los demás, liberandote y rompiendo barreras y las  murallas internas donde la dualidad, la oposición creó su ejército…

La dualidad es el juego de la competencia, la rivalidad, la opresión, el miedo, el control y la falta de amor por uno mismo y los demás…
La dualidad no es el camino, no es lo que somos, no es nuestro destino, la dualidad  servio hasta ahora para conocer la oscuridad, ya es el tiempo de dejarla atrás, de traspasar esos límites, es la hora de elegir el camino del Centro, el camino del amor, la paz y la confianza más allá de la dualidad y la oposición…


Elegir la vía del centro, el camino de la paz, el amor y la sabiduria interior; eligir el camino de la complementariedad, que nos lleva a completar el circulo.  Que no conoce rivalidad, egoísmo, envidia, celos, control, duda, miedo, inseguridad, culpa, ansiedad, estrés, deber, obligación…
Elijo  cerrar los ciclos de oposición, luchas y guerras. Hoy en todo, encuentro el complemento perfecto, no hay más guerra, ni  oposición en mi interior.


El Amor es lo que Soy, el amor es lo que somos y el amor todo lo envuelve, sana y revivifica más allá de cualquier concepto, idea o creencia, el Amor es mi complemento, mi poder, mi voluntad y mi fuerza…
El Amor me cubre, me protege y me libera…, es mi causa, efecto y resultado