Daniela Florencia dijo: “ El amor no tiene rey, ni obedece a ninguna ley “.


Nos han educado con un sentido del “ deber ”, nos enseñaron a vivir desde un sentimiento de obligación, de hacer o sentir tal cosa, esto nos provoco un profundo sentimiento de culpabilidad, entonces crecimos sintiéndonos incompletos, parciales, insuficientes y con necesidades mentales…


Las necesidades son producto de la supervivencia, del deber, de tener que…, ya sea por compromiso, obligación, creencia carencia, etc.; las necesidades nacen del sentimiento de carencia física, mental o material.

Las necesidades mentales son compromisos, reglas, pensamientos y un deseo de controlar los movimientos de la vida. La obediencia, el deber, el honor, el respeto a un mundo exterior donde hay superior e inferior, bueno y malo, blanco y negro. Pero, el honor es para con nosotros, la lealtad es a nuestro ser y naturaleza primaria de amor y luz…, solo desde el respeto a mi libertad, puedo ser capaz de respetar la libertad de los demás…

Si existen obligaciones no hay libertad ni físicas, materiales o mentales, las obligaciones mentales son: dependencias o apegos morales que nos restan independencia; hay obligaciones de todo tipo: físicas, morales, materiales, económicas, familiares, políticas, religiosas, mando.

La obediencia y obligación implica deber, deuda, dependencia, servilismo, bien por propia voluntad o por voluntad ajena, pero nunca habla, de igualdad, de compañerismo, de solidaridad, de amor…


El amor no conoce deber, cuando amas a alguien o algo, no lo puedes hacer por deber, por obediencia, obligación o  por miedo sino sólo por amor, placer, felicidad y se hace de forma natural y con alegría; cuando haces algo desde el deber o la obligación no es amor, no produce satisfacción ni  felicidad.


La obediencia utiliza la jerarquía, la clasificación marcando  diferencias de algún tipo: económico, social, religioso, político, espiritual, etc.

Yo entiendo que si cada uno y todos fuésemos capaces de mantener en orden nuestro mundo interior, es decir, nuestras emociones, sentimientos, pensamientos, mente y además fuéramos respetuosos, responsables, ordenados, conscientes de quiénes somos y de quienes es cada uno, no tendría lugar la  obediencia, el control, el miedo; no sería necesario las reglas, las leyes, los límites, no harían falta las fronteras, los países, la segregación de ningún tipo.

                                                                                
El hombre es amor y en el amor no puede existir ningún deber, ninguna obligación a nada a nadie, el amor no es ninguna deuda, ninguna obediencia, ninguna represión, sino más bien respeto, igualdad, solidaridad, abundancia-

Amar es Vivir no sobrevivir, es dulzura no imposición, es paz no conflicto, es igualdad no diferencia, es entrega no esfuerzo, es humildad no soberbia, es equilibrio no desequilibrio, es respeto no obediencia, es luz no oscuridad.


Cuando obedecemos no tomó en cuenta mi Libertad, no empuño mi Derecho de Libertad…

El hombre por naturaleza y origen ha crecio y evoluciono buscando su libertad…, pero para ello debe cambiar conceptos, creencias, reglas y su forma de vida basada en la supervivencia. El ser humano no puede alcanzar la auténtica libertad mientras siga obedeciendo leyes que le privan de ser coherentes su interior con su exterior; la única obediencia que el hombre debe es la del amor por aquello  es, que hace, quiere o desea, siempre desde el respeto, la humildad, la sencillez a él primero…, y después a los demás.


Gandhi dijo: “ Podrán golpearme, romperme los huesos, matarme, tendrán mi cadáver pero no mi obediencia…


No podemos atender primero el exterior y olvidarnos de nuestro interior, no podemos obedecer reglas, leyes, conceptos, creencias que no tienen en cuenta nuestro verdadero sentir, que anteponen y crean diferencias, desigualdades, que clasifica y justifican las diferencias y la separación. La verdadera Libertad se basa en la comunicación sincera de nuestro interior sin restricción, miedo o lealtad  a nada ajeno a nosotros y después se refleja a través de nosotros en nuestro exterior…


El respeto, el orden, la paz y el amor estas son las Auténticas leyes a las que debemos obediencia…, no hay ninguna jerarquía, no hay ningún Poder ajeno a nosotros, es decir, cualquier ley o regla impuesta desde el exterior, o auto-impuestas desde el interior está basada en las diferencias, las injusticias, la comparación y el control, esto significa que en nuestro interior no hay orden y que nuestro exterior sólo es el reflejo de nuestro interior.


Día a día vemos violencia, caos desorden en el exterior, pero también en el interior, decimos el mundo está loco, sentimos miedo, dolor, vergüenza, nos dejamos arrastrar entonces por estas bajas emociones y llevamos nuestro interior a la confusión, al desánimo y la desesperación. Esta no es la forma de encontrar la felicidad, ni nuestra libertad, la libertad se encuentra a través del reconocimiento de nuestro interior y del respeto total… del exterior y de todo aquello que constituye la vida y la existencia en nuestro mundo, universo y espacio.

 La violencia exterior es fruto de la violencia interior, de la confusión, del miedo, la duda, la inseguridad en nosotros mismos, entonces, es esto lo que manifestamos en el exterior, en nuestra vida y mundo.

Ninguna violencia exterior existiría si cada uno de nosotros fuéramos dueños de nuestra vida interior, de nuestras emociones, sentimientos y pensamientos porque eso sería lo que viviríamos fuera, pero entregamos nuestro poder, nuestra voluntad a la materia, a creencias, ideas, pensamientos, conceptos, límites, a los demás, desde aquí entramos en conflicto, en dolor, negación y enfermedad…


Para ser libre primero debemos librarnos de todo aquello que impide a nuestra autonomia interior…


Hay muchos tipos de libertades, pero sólo existe una verdadera libertad, basada en ser leales a nosotros mismos…, sin importar el exterior…; puedes ser libre económica o materialmente, pero puedes ser un esclavo de tu mundo interior, de tus miedos, de tu inseguridad, de tu dolor, así, jamas sentirás la libertad de la verdadera felicidad, basada en tu autonomía y el respeto a ti mismo. Puedes estar libre de enfermedad física, pero tu mente puede estar atrapada en un mar de miedos, conflictos, culpas, entonces enfermará tu mente arrastrandote a la ansiedad, estrés, depresión y la falta de confianza.


Sin embargo, quizás no seas libre económicamente o  tengas un problema de salud, pero tu interior está en calma, no tienes miedo, no dudas y eres consciente de tus problemas, entonces, nada de lo que te suceda fuera puede moverte de tu Libertad Interior…, confías, estás seguro, vives lo que te toca vivir sabiendo que todo cambia, que nada es eterno en 3D y 4D, y pase lo que pase no entregas tu poder a nada de lo que suceda a tu cuerpo o materia, no te identificas con la materia, con el ego, con la persona, ningún apego, ningún sufrimiento o privación te roba la libertad de saberte dueño de tu energía…, no le das el poder a ningún sufrimiento, miedo, culpa, obligación, carencia, sino que entregas las deficiencias, las privaciones a la luz, al amor, a la verdad de conocerte mucho más allá de cualquier concepto…, límite o energía-pensamiento discordante y no acorde con tu Ser perfecto y armónico…


La libertad del Ser, para decidir, pensar, sentir y vivir desde el amor, la luz y el ejercicio y la práctica de Yo Soy El Que Yo Soy…; aqui podemos encontrar la autentica libertad y el empoderamiento de tu realidad…