Todos tenemos familia, todos tenemos: padres, hermanos, hijos, tíos, primos, sobrinos, etc.

Pero realmente compartimos con ellos: afinidades, habilidades, costumbres, creencias o conceptos?. A veces, o muchas veces examinamos nuestras historias, experiencias, tradiciones y las comparamos con aquellos que llamamos familia y sentimos que somos totalmente diferentes a ellos. Otras encontramos similitudes y nos justificamos o justificamos hechos por pertenecer a cierta familia. Otras veces vemos que somos lo que nos inculcaron nuestros progenitores.


La verdad está en que somos un poco de todo esto, pero además somos mucho más allá de ello. Nuestras experiencias también nos educan a través de la vida, hasta que llega un momento que nos damos cuenta que no aceptamos conceptos impuestos por la sociedad o familia. Entonces, queremos cambiar aquello con lo que no estamos de acuerdo de nuestro entorno y comienza a surgir una nueva personalidad, más de acorde con lo que nosotros queremos Ser…

En las últimas décadas el concepto de familia a cambiado mucho…, el rol que juegan los integrantes de un núcleo familiar se ha transformado lentamente y sigue evolucionando. El papel que cada uno de los integrantes ocupa no es el mismo, no está tan definido como antes. La educación de los hijos, el papel de la mujer ( madre, hija), no son los mismos. A los hijos se educaban dependiendo del sexo al que pertenecían, afortunadamente esto está cambiando, ahora la educación no está tan orientada y diferenciada según el sexo. Aún debemos seguir modificando actitudes, comportamientos, creencias y conceptos discriminatorios y algunas veces incluso violentos.


Otra idea que tenemos grabada en la mente es creer que nuestros hijos son de nuestra propiedad…, un sentimiento de que deben seguir nuestros pasos, ser como nosotros quisiéramos que fueran, que compartan nuestras aficiones, trabajo, ideas y actitudes. Nada más lejos de la realidad, nuestros hijos tienen sus propias ideas, conceptos, experiencias, creencias y habilidades. No podemos evitar que ellos aprendan a su manera, que se equivoquen, que experimenten, por mucho que nosotros intentemos evitarles dolor y sufrimiento. Ellos deben aprender de sus errores y aciertos al igual que nosotros.


Cuando admitimos que nuestros hijos no nos pertenecen, que tienen su propios gustos, intereses, habilidades y aprendizajes, comprendemos que nuestra responsabilidad para con ellos es educarlos de la mejor manera que sepamos o podamos, sin sentimientos de culpa o fracaso por sus errores o sufrimientos.


Cuando crecemos y observamos a nuestros padres, muchos de nosotros nos hemos dado cuenta de que la diferencia con nuestros progenitores es abismal, algunos se sienten como extraños en esa familia, nos cuesta recordar nuestra infancia, nuestro origen, es como si fuéramos extraños.

En verdad todos pertenecemos a muchas familias: genética, generacional, ideológica, política, social, religiosa, étnica, etc.

Que familia es la más importante?.

Que familia nos define?.

Con qué familia nos identificamos al 100%?.

Realmente compartimos al 100% todas las ideas, creencias, conceptos y percepciones con algún grupo?. Entonces, porque la familia biológica a de ser diferente?.


En la familia se ha basado los pilares de esta civilización… Todos sabemos de su importancia. Pero debemos saber que no nos podemos apegar a nada o nadie,. la familia está pasando por un proceso de restauración…, los roles cambian y se hacen más flexibles, debemos adaptarnos y aprender a ser consciente de que su funcionamiento es diferente.

Los hijos no son de nuestra propiedad y nuestra responsabilidad para con ellos es educarlos a ser autosuficientes, empoderados y responsables de todo lo que les suceden y hacen en esta vida. No podemos ser responsables por ellos, ni culpables, ni mejores ni peores, pero sin apegos a ideas, conceptos o prejuicios. Somos seres individuales y únicos y nuestros hijos no van a vivir las experiencias que nosotros deseemos para ellos, sino que deben experimentar, aprender y crecer con cada hecho y circunstancia que la vida les depare.

La familia debe ser un modelo a seguir desde el respeto de que cada ser necesita vivir unas experiencias determinadas para su crecimiento…, no podemos impedir que nuestros hijos crezcan según sus elecciones y vivencias.

Nosotros como padres e hijos debemos subsanar aquellas heridas sufridas por nuestros progenitores y ancestros, debemos basarnos en el amor, el respeto y el equilibrio, debemos educarlos a ser felices y aceptar los resultados de sus elecciones, no importa equivocarnos si aprendemos de ellas, después de cada fracaso hay un espacio para rectificar y seguir adelante.