Son el pegamento que sostiene nuestro sentido del yo…

Somos rápidos para juzgar aquello que no podemos entender y lo hacemos para alimentar nuestra necesidad obsesiva de control.

Frenamos nuestros sentidos a toda costa, llenamos nuestro desconocido con teorías sobre la supervivencia y el futuro. Ponemos todo en el lugar que creemos correcto, pero:

¿Cuál es su lugar correcto?

Nos sentimos aterrados ante lo desconocido, ante todo lo que se atreva a vivir libre y descaradamente fuera de nuestra zona de confort, nos consolamos diciendonos: “ no es justo lo que he sacrificado con mis errores, el tiempo que he perdido, el dolor que me ha producido”. Así muchos se pasan la vida, compadeciendose, viviendo de la continua réplica de su vida una y otra vez. Pero esto no se sana huyendo…, no se sana encerrandote en lo que fue o pudo haber sido. Esto es sólo orgullo, aquí no hay dignidad, no hay capacidad de crecimiento.

Lo desconocido abarca mucho más allá que lo conocido, pero debemos abandonar el miedo que nos inculcaron, haciendonos creer que aquello que no conocemos o no sabemos es negativo o perjudicial. El sentido de supervivencia sólo nos enseñó a sobrevivir, pero no a ir más lejos de cubrir ciertas necesidades físicas, cúando en Verdad… el ser humano es mucho más que materia y ciertas necesidades. Somos un espíritu/alma donde se encuentra una gran cantidad de conocimiento sin descubrir y que está en nuestras manos conocer.


Quién dijo que hay un patrón para cómo vivir el día a día?

Quién dijo que lo real es conocer el mañana antes que vivir el hoy?

Quién tiene la llave del mañana?. Sólo nosotros somos los únicos dueños de nuestro destino y vida. Sólo nosotros somos la clave de nuestra propia vida. Cúando conocemos nuestra propia forma de actuar y el porqué actuamos de esa manera, tenemos la llave del conocimiento interior, la clave de nuestra vida…


Porque nuestra vida puede ser únicamente espléndida a una edad temprana?

Porque cumplir años significa decadencia a partir de cierta edad?

Quien se atreve a cruzar sus límites, sus miedos autoimpuestos, sus reglas para no sufrir, va en la medida de sus esfuerzos siendo… más libre, aprende a liberarse del dolor que se infringe a sí mismo para no sufrir… El mayor sufrimiento nos lo causamos nosotros mismos queriendo controlar, queriendo conocer qué nos traerá el mañana…, sin mañana no hay dolor, no hay miedo, no hay límites, sólo queda el conocimiento y la conciencia de saber dónde estoy en este momento y ahí lo conozco todo…, no hay desconocido, no hay después, ni antes. En este momento sólo puedo sentir amor, comprensión, generosidad y abundancia. Aquí en este Ahora sólo puedo verme desnuda de condicionamientos, de reglas, dudas y miedo. En el Aquí está el centro de lo que Yo Soy…, Aquí está la sabiduría de mis ancestros, el conocimiento de mi origen, de dónde vengo y a dónde voy…

Nada es más necesario…, o nada es más imprescindible, si estamos en el Aquí y Ahora, entonces,somos plenos, estamos saciados y no tenemos más necesidad que Ser…, en este momento de  Aquí y Ahora.

Entonces, encontramos la verdadera familia, el verdadero amor que está allá en mi centro corazón, aquí a todos veo, a todos siento…


Seamos valientes para salir de la zona de confort y la familiaridad…, porque sin valor nada tiene sentido, sin fuerza nada es duradero. Que es el valor sino la seguridad en tu propio poder…, y que es la fuerza sino la garantía de tu propia confianza...


El confort y la familiaridad nos ha mantenido durante épocas encerrados en la limitación, la escasez, el apego y el control. Debemos adentrarnos en aquella zona que no conocemos, allí donde todo es nuevo y diferente, porque realmente allí encontraremos las llaves que abren las puertas de todo aquello q hemos sentido que debíamos ser o sentir y que no hemos logrado.


Hemos manejado nuestras vidas desde los apegos,las reglas, conceptos y pensamientos para sentirnos seguros y confiados. Pero la realidad es que la vida no se puede controlar, no se puede conocer el mañana, sólo en el aquí y en el ahora podemos vivir y ser felices verdaderamente, el resto no existe…, ni el futuro, ni el  pasado.

La única seguridad que puedes tener y en la que debes apostar siempre, siempre es en ti mismo, pero más allá de una personalidad, un pensamiento o concepto de ti mismo.